viernes, febrero 19, 2010

EL AGUA Y EL ACEITE . PALMA AFRICANA Y DERECHOS HUMANOS

Gerardo Iglesias / Ecoportal.net - Feb 15, 2010
El aceite o el biodiesel de Palma Africana tienen a la violencia como aditivo. En Indonesia, en África o en Colombia, la depredación ambiental, la represión a las comunidades indígenas y campesinas, y el antisindicalismo son algunas de las huellas de la identidad violenta del cultivo industrial de la Palma Africana.
Los bio-combustibles y el bio-paramilitarismo. La culebra de dos cabezas
En la Finca Palo Alto afiliarse a un sindicato es el pasaporte para que a uno le llenen el cuerpo de plomo. De los 200 trabajadores y trabajadoras que hay en la finca, 185 decidieron sindicalizarse y por esa razón fueron reprimidos a balazos por un grupo de matones al servicio de la empresa. Entre ellos hay tres mujeres embarazadas.
“¡Salgan que venimos a matarlos! ¡No se escondan!”, vociferaron los mercenarios de la Palma, y luego comenzaron a tirar. Dispararon a cara descubierta, desafiantes, desde la arrogancia de quien sabe que en Colombia la impunidad alimenta las armas y la cacería de sindicalistas está abierta todo el año.   Cuando los trabajadores decidieron afiliarse al Sindicato, el pasado 23 de diciembre, los sindicalistas asesinados en Colombia en 2009 sumaban 37, y de ellos 16 eran dirigentes. Siete de cada diez sindicalistas asesinados en el mundo, en ese año, eran colombianos.
Para los sectores oligarcas el que entra a un sindicato: “se jodió”. Es un hereje en la tierra santa del neoliberalismo, un terrorista para el fundamentalismo de mercado, y esto explica por qué en los últimos 23 años han sido asesinados en Colombia 2.708 sindicalistas.
Plantación adentro, Estado afuera. La República de la Palma
Cuanto más avanzan las plantaciones, más profundo y solitario se contempla el socavón verde de la palma, donde el Estado se paraliza y desvanece. Un vértigo extraño le impide aproximarse y mirar. Sin embargo, hay veces que tras un enorme sacrificio, el Estado logra acercarse al borde de ese abismo, pero el pobre no puede abrir sus ojos.
Los mayorales de la Palma saben que al Estado y al gobierno se le aflojan las piernas en la plantación, por eso la gente allí podrá encontrar un trabajo, pero de seguro no encontrará un solo derecho.
No es casualidad que los trabajadores que ocupan la finca de Palo Alto estén reclamando el pago de salarios, primas, cesantías, los intereses de esas cesantías, el subsidio familiar y siete años de cotización al seguro social.
Estos esclavos modernos ganan en promedio 230 dólares, unos 30 dólares por debajo del salario mínimo. Según la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), en Colombia se necesitan dos salarios mínimos para que una familia no se muera de hambre. Es muy difícil entender cómo en esas condiciones feudales de trabajo y de extrema violencia, el desarrollo de la Palma Africana favorecerá el progreso de la gente y de su calidad de vida, como lo afirma el presidente Álvaro Uribe.
La Palma Africana, en Colombia y el resto del mundo, lo único que reparte, hacia abajo, es violencia y pobreza.
Las bio-cooperativas. Los cuervos al acecho 
A un mes de la ocupación de la finca, el Ministerio de Protección Social envió a la doctora Luz Stella Veira para encontrar una solución al conflicto. La incursión de la representante del gobierno en la República de la Palma duró apenas unas horitas.
“¡Venga, y conocerá lo que es el camino de la muerte!”, le hicieron llegar como mensaje de bienvenida. De ahí en adelante, el Ministerio entró en pánico y hasta ahora se muestra absolutamente incapaz de hacer cumplir la ley para el reconocimiento del Sindicato y el inicio de las negociaciones del Convenio Colectivo.
Por su parte, el alcalde del municipio de Pueblo Viejo en coordinación con la Policía Nacional, muestran el lado obsecuente y servil de las autoridades locales, autorizando el ingreso a la finca en conflicto de un grupo de nuevos trabajadores.
En río revuelto, agazapadas, aguardan turno las cooperativas de trabajo asociado, un eufemismo que esconde un escandaloso sistema de tercerización, donde la gente debe trabajar innumerables horas extras, domingos y festivos sin que se les pague un solo peso adicional, y muchas no pagan seguridad social.
La Finca Palo Alto pretende deshacerse de sus trabajadores directos, y contratar mano de obra por intermedio de estas “cooperativas”.
No hay cultivo que haya desplazado más campesinos en Colombia que la Palma Africana. Es el “napalm” del Plan Colombia: quemando la selva, quemando la gente y a todo derecho.
Desiertos verdes, árboles en filas plantados como zanahorias, sin campesinos, con escasa mano de obra y la poca que genera mendiga por laberintos donde la esclavitud no encuentra salidas.
El presidente Álvaro Uribe quiere que Colombia sea en 2020 “la Arabia Saudita del biodiesel”. Nos lo imaginamos: un gran desierto, una monarquía oligárquica y un marketing millonario llamando a utilizar los “bio-combustibles” colombianos para salvar al planeta. www.ecoportal.net
Rel-UITA   http://www.rel-uita.org  Imagen:http://www.quiendebeaquien.org/local/cache-vignettes/L254xH347/jpg_5._EL_GENESIS_DE_LA_DESTRUCCION-6b079.jpg

1 comentario:

  1. Cordial saludo, aprovecho la ocasión para reconocer su compromiso con la información a favor de gestionar un mundo mejor. Sin más preámbulos les informo de los acontecimientos más importes que hoy por hoy son materia informativa en Colombia; las elecciones presidenciales, una época en donde las maquinarias políticas tradicionales y partidistas enfilan su arsenal de promesas para conseguir llegar al poder y continuar con la agonía de los colombianos. Sin embargo un suceso sin presentes en la historia política y de la democracia de nuestro país ha permitido entrar a la contienda electoral a un Movimiento significativo de ciudadanos que no hace vislumbrar una esperanza para la verdadera transformación de Colombia. El Movimiento bautizado La Voz de la Consciencia inicio su gestión con la participación de 1.200 voluntarios, personas del común que se cansaron de las injusticias a las que han estado sometidos gobierno tras gobierno, colombianos y colombianas que pagan servicios públicos, impuestos, alimentación, la educación de sus hijos, una seguridad social inservible, que no aguantaron más el flajeo de la violencia, la falsedad de los falsos positivos y la desigualdad y que decidieron hacer algo por cambiar esta dura realidad. Eligieron de entre ellos mismos un líder proclamado por el entorno político como no conocido, y en tan sólo 4 meses lograron reunir más de un millón de firmas para inscribir legalmente su candidatura, invirtiendo para esta gestión una cifra minúscula en comparación de las multimillonarias sumas de dinero con las que financian los politiqueros sus campañas. A pesar de que el candidato de la Voz ha tenido que enfrentar la indiferencia y la censura de los medios de comunicación, que le han cerrado sus puertas y lo han sumido en el anonimato y el de nulo apoyo económico por parte del estado, se ha mantenido firme llevando su propuesta de gobierno a través de una interesante campaña en internet y del trabajo cientos de voluntario que invirtiendo recursos y tiempo están difundiendo voz a voz su mensaje de consciencia. Entre sus propuestas de gobierno que más llaman la atención se destaca la descentralización del gobierno, bajo el argumento que la problemática de toda Colombia no la puede solucionar un solo hombre, haciendo una invitación a que cada uno de los colombianos seamos autogestores de un país mejor. También propone acabar con los bancos y hacer cooperativas y economía solidaria empoderando la gente de los barrios y comunidades. Es indispensable informar a las personas sobre este acontecimiento social que puede ser el inicio de un cambio a favor de Colombia. Permitámosle a más colombianos conocer esta propuesta a través de la página www.lavozdelaconsiciencia.com y el canal oficial de la Voz de la consciencia en Youtube

    http://www.youtube.com/watch?v=jk501LwQ5aQ&feature=related.

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