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martes, junio 08, 2010

AGUA, NI VALOR DE USO NI VALOR DE CAMBIO: VALOR VITAL

Ensayo para proponer otro valor en el análisis económico
Esperanza Cerón Villaquirán

El agua es elemento constitutivo de toda biología, todo cuando vivo es en el Planeta,  está compuesto en su mayoría de agua. Hoy sabemos que solo el 2,5% de toda la inmensa cantidad del preciado líquido es agua dulce, es decir la que precisamos los humanos y toda la biomasa terrestre para existir.  No obstante dicha agua se encuentra fuertemente contaminada en todo el mundo por la acción irracional de un modelo de desarrollo que ha puesto equivocadamente los énfasis en la explotación y no en la sinergia con la naturaleza.


No es posible realizar ningún proceso biológico, agrícola, industrial, comercial, social, cultural, minero o de cualquier índole humana que no implique usos de agua. Se podría decir  a lo largo de la historia de todas las civilizaciones, que no hay economía sin agua.
En algún momento de la historia humana la economía como actividad fue tornándose en el centro de toda explicación y casi único móvil individual y colectivo. El problema radica en que de producir para vivir bien, se pasó a  vivir o sobrevivir para producir. En este camino, sociedades otrora cooperativas se dividieron según los distintos niveles de acumulación: excedentes de cosecha, tierras, animales, esclavos, mujeres, cualquier cosa que pudiese representar un valor a la manera humana. A medida que fuimos adentrándonos en la modernidad, léase  el reino de la razón instrumental (Horkheimer, 2004), se fue pasando de la acumulación real a la virtual, y hoy la economía se mueve sobre números que no tiene representación real en ninguna parte.
            La modernidad se caracterizó al decir de Boaventura de Sousa Santos (Santos, 2002) por partir de un contrato social donde la naturaleza quedó excluida, dado que se la consideró objeto y no sujeto del desarrollo, y a los humanos como “externos” a ella. Por esa vía las ideas de economía, progreso, desarrollo, se montaron sobre un presupuesto que a la postre ha resultado falso. Hoy sabemos que la naturaleza somos todos y estamos interconectados en formas tan visibles que se hicieron invisibles ante la ambición desmedida. El agua, el aire, el suelo, la biomasa, todo hace parte de una intrincada red donde los humanos nos encadenamos en un delicado balance que ya se ha roto en varios nudos del espacio/tiempo, poniendo en riesgo no al planeta sino al mundo que hemos construido sobre premisas androcéntricas.
            Queremos intentar una reflexión específica sobre el agua en un momento en el cual la carencia del líquido y su contaminación en el mundo es tema de las agendas públicas, y que en nuestro país los legisladores han dado la espalda a la voz popular que exigía un Referendo por el agua para declararla como bien público y derecho humano fundamental.
           

Del valor de uso
El valor de uso se ha definido como la utilidad o capacidad que posea una cosa, mercancía o sustancia para satisfacer una necesidad humana y/o de la sociedad. Se dice del valor de uso de cualquier cosa en cuya naturaleza existan propiedades físicas, químicas y otras propiedades naturales que se precisen para la vida. Estas pueden ser  producidas por la actividad humana o ser propias de la naturaleza: aire, agua, suelo, biomasa (Borísov).

sábado, julio 19, 2008

EL AGUA TIENE VALOR ABSOLUTO, por Gonzalo del Castillo*

Fue Tales de Mileto quien, en el nacimiento del pensamiento filosófico, aseveró: "Todo es agua". Todo es agua porque la vida esencialmente lo es. Infimo en la infinitud del universo, nuestro planeta es, sin embargo, hogar de una extraordinaria diversidad de vida por contar con ese milagro esencial. Nuestro planeta es pura vida, y esperemos que se conserve así. El agua es, por lo tanto, el bien vital por excelencia, insustituible y primordial: si no hay agua, no hay vida. Así de simple. Tanto que resulta francamente increíble que, a estas alturas de la evolución humana, las sociedades tengan como principal desafío para el siglo que comienza la salvaguarda del cuarto elemento. Pero ésa es nuestra realidad. Semejante situación amerita que nos replanteemos la forma en que pensamos nuestro desarrollo humano y social. Tal vez, en tiempos como los actuales, en los que la lógica costo-beneficio rige nuestro comportamiento, debamos volver a considerar conceptos que, aunque abstractos por su consistencia, son fuertes por sus significaciones. Replanteémonos, entonces, la moral y nos asombrará descubrir hasta qué punto hablar de agua implica plantearse un pensamiento ético.
El valor y el bien
En el campo de la ética, se entiende por "bien" lo que en lenguaje moderno se denomina "valor". Sin embargo, ambos términos comportan una diferencia sustancial. El bien puede ser interpretado tanto en sentido objetivo, como realidad, como en sentido subjetivo, como objeto de apetencia, en tanto que el valor posee un modo de ser objetivo, en cuanto que es entendido o aprehendido independientemente de la apetencia. Las cosas no valen porque sean bellas, buenas o verdaderas; son bellas, buenas y verdaderas porque valen. De esta manera, lo que es un bien para mí, puede no serlo universalmente, puede ser un mal para otro, pero lo que es un valor, lo seguirá siendo más allá de que yo lo desee o no. Lo que quiero expresar con lo arriba mencionado es que el agua es, más que un bien, un valor, y aunque se le ponga precio, no tiene precio. No podemos evadir la consideración ética del agua. El agua como bien coincide con el dominio de la moral. Es decir: hablar del agua en cuanto problema implica considerarla como un objeto de la ética. El agua es un bien que no tiene precio porque es puro valor, un valor supremo en cuanto valor vital. Por lo tanto, no nos podemos ocupar del problema del agua, sino abordándolo desde la ética. Es aquí donde se hace necesario replantearnos la forma en que nuestras sociedades modernas usan y abusan de este bien esencial. No es precisamente la ética la que tutela el desarrollo de las políticas hídricas globales. Basta con observar algunos de los datos que diversos organismos nos suministran para entender lo planteado: Más de mil millones de personas se ven privadas del derecho a disponer de agua potable, y 2600 millones no tienen acceso a cloacas y saneamiento adecuado. El agua en mal estado es la segunda causa de muertes infantiles en el mundo: 3900 niños mueren cada día por enfermedades relacionadas con el agua. Los hogares pobres pagan por el agua hasta diez veces más que los de mayores ingresos. Unos dos millones de toneladas de desechos son arrojados diariamente en las aguas, lo que incluye residuos industriales y químicos, vertidos humanos y desechos agrícolas. Los datos son tan elocuentes como alarmantes, y el problema radica, en gran medida, en el hombre y su cosmovisión. Asistimos hoy al resultado de siglos y siglos de concepción antropocéntrica, de acuerdo con la cual, la naturaleza está ahí para ser domeñada por el hombre sin ninguna vinculación moral. El último domina, la primera es subyugada. La naturaleza entendida como bien, sin valor. La crisis de los recursos hídricos nos urge a encarar una revolución integral de esta relación: ponernos junto a la naturaleza y no enfrente o encima de ella, comprendiéndola como sujeto de valor, abordándola con una actitud moral. Los escenarios conocidos hacen dudar sobre la factibilidad de esta propuesta, reduciéndola, tal vez, a simple expresión de deseo o producto de la ingenuidad. Se dirá que esto no pasa de ser una mera utopía, que, como tal, nunca llegará a realizarse. Permítaseme, entonces, abogar por el derecho de nosotros los jóvenes de recuperar la inocencia y la utopía, las que, con fe y trabajo, puedan resultar en una fuerza de transformación de la realidad, creciendo en cuerpo y consistencia para terminar convirtiéndose en auténtica voluntad innovadora. El autor es representante internacional del Movimiento Agua y Juventud. * El autor es representante internacional del Movimiento Agua y Juventud. Tomado de La Nacion
Foto: expozaragoza2008

viernes, mayo 09, 2008

ALCALDE DE PARIS PROPONE VOLVER AL MANEJO PÚBLICO DEL AGUA. LOGRARÁ DERROTAR A LOS GIGANTES VEOLIA Y SUEZ?

El alcalde de París, Bertrand Delanoë, ha abierto las compuertas de un debate prohibido desde hace dos décadas en Francia: el regreso de la distribución del agua potable a manos del poder público para garantizar técnicas más ecológicas y un suministro menos caro. Los dos gigantes franceses del sector, los grupos privados Veolia y Suez, líderes mundiales, podrían verse arrastrados por la riada. (Suez a quien en América latina nuestros Gobiernos han entregado el manejo de los prinicipales acueductos)
Delanoë, confrontado a las elecciones municipales francesas de la próxima primavera, anunció esta semana su intención de crear un organismo municipal único, de carácter público, encargado de retomar las riendas de la distribución del agua potable en la capital a partir de 2009. En el país de los servicios públicos y del Estado omnipresente, la distribución del agua potable tiene la particularidad de haber sido confiada mayoritariamente desde hace décadas a los grupos privados Veolia y Suez. Estos grupos y un tercero, Bouygues, se han convertido en líderes mundiales apoyándose en los beneficios obtenidos en el cautivo mercado galo. (Si Paris vuelve a lo público, porqué a nosostros nos obligan a privatizar?)
Chirac, salomónico: En París, la concesión al sector privado se hizo a mediados de los años ochenta, por decisión del entonces alcalde, Jacques Chirac. Salomónico, Chirac otorgó el agua potable de los barrios de la orilla norte del Sena a Veolia, y la de los barrios del sur del Sena a Suez. Ambas empresas privadas reciben y distribuyen a los consumidores de la capital el agua que la empresa municipal Eau de Paris tiene que ir a captar y potabilizar a más de cien kilómetros de la ciudad: imposible hacerlo más cerca, donde el preciado líquido sigue contaminado a niveles irrecuperables.
La directora de Eau de Paris y edil verde, Anne Le Strat, explicó a Público que en 2003, el nuevo equipo municipal dirigido por Delanoë “descubrió que Veolia y Suez, en lugar de invertir los 150 millones de euros previstos para la renovación de las infraestructuras de distribución, lo estaban transformando en productos financieros”. Las firmas no sólo obtenían márgenes de beneficio considerables, sino que además eran de alguna manera responsables de la excesivamente lenta renovación destinada a suprimir las cañerías de plomo. (Igual y peor lo hacen en América Latina)
El anuncio de Delanoë de confiar todo el ciclo de potabilización del agua a un organismo público, cuya realización dependerá de los electores, viene a concluir un proceso por el que el equipo municipal ha ido retomando el control del agua corriente.
Delanoë y Le Strat, aunque no coinciden en todo, ya asestaron un primer golpe a la codicia de las empresas privadas sobre el oro azul el pasado enero, cuando replicaron, con una querella por difamación, a la publicidad de una firma privada de agua embotellada, Cristaline, que acusaba al agua de grifo de servir sólo para el retrete.
Recordaron, por un lado, que el agua de la capital francesa es de gran calidad y, por otro, que el grifo es ecológicamente positivo, mientras que el agua mineral no lo es : los envases de botellas de plástico son altamente contaminantes, difícilmente reciclables y contribuyen al cambio climático.Con más de 5.000 millones de botellas al año en 2003, los franceses son los segundos mayores consumidores de agua embotellada del mundo, tras los italianos. Ese frenesí genera 170.000 toneladas de residuos plásticos, según un estudio de la Agencia del Medio Ambiente y de Control de la Energía francesa (Ademe), que además añade otros destrozos causados al medio ambiente: para fabricar agua embotellada se requieren numerosas transformaciones y transportes, con un impacto considerable.
Una investigación llevada a cabo en Suiza por la Empresa Pública del Agua y el Gas (SSIGE) demuestra que beber un vaso de agua embotellada le sale a nuestro planeta 245 veces más caro que beber un vaso de agua del grifo, en términos de emanaciones responsables del calentamiento climático.
Restaurar el honor del agua corriente frente a la botella es algo que ha llevado a Eau de Paris a diseñar una nueva garrafa municipal de vidrio, destinada a poner de moda el oro azul del grifo.
El precio y los márgenes de beneficio: El precio del agua del grifo es objeto de una intensa negociación entre los municipios y las compañías privadas que se reparten el pastel de la distribución. La aglomeración de Lyon, cuyo presidente es el socialista Gérard Collomb, ha forzado la mano de Veolia obteniendo esta semana una reducción del precio del agua de un 16%.En las afueras de Paris, por el contrario, el organismo público Sedif, que reúne 144 municipios bajo la presidencia del sarkozysta André Santini, sigue permitiendo a la misma Veolia que conserve un margen de beneficio del 11%, después de años de subidas ininterrumpidas de precios.
La revista de consumidores UFC-Que Choisir ha provocado un terremoto con la publicación de una investigación que demuestra un desfase brutal entre el coste real del agua potable y el precio de venta. El director de Veolia Agua Francia, Marc Reneaume, afirmó a ‘Público’ que “se han inventado solitos ese desfase y algunos responsables, por razones militantes, hacen como si fuera verdad”. Entre los “militantes” citó a la directora de Eau de Paris, Anne Le Strat.
Tomado de ANDRÉS PÉREZ - París - 22/11/2007 " La revolución francesa del agua"
Foto: google images: acueductos romanos bajo las calles de Paris
Los entre paréntesis son nuestros.

viernes, abril 18, 2008

Crisis humanitaria en Taganga por el manejo corporativo del agua

Taganga antier (1978) Taganga ayer...que quedará hoy?
"Somos pescadores, eso es lo que hemos sido desde antes que llegaran los españoles, Taganga es territorio sagrado y puerta de entrada a la Sierra nevada de Santa Marta.. Es que nosotros hemos tenido que dar una lucha de resistencia cultural desde que llegaron con Pedro de Ursúa…

La cosa es que estamos rodeados de agua y no tenemos acceso a ella. Somos un corregimiento del Municipio de Santa Marta, la empresa Metroagua,cuyo principal accionista es Aguas de Barcelona, que a su vez es filial de Suez; prometieron el agua, incluso nos hemos ganado todas las instancias jurídicas: derechos de petición, tutelas y hasta tenemos a favor una Sentencia de la corte Suprema de Justicia (SU 442/97)..y no pasa nada; en vez de eso opera la ilegalidad; los paramilitares por declaración de Jorge 40 han dicho que financiaron al Alcalde y los asesinatos que se cometieron en la zona.

La cosa es que nos opusimos a la construcción de una planta de tratamiento que al fin pusieron a menos de 2 metros del mar y a menos de 10 mts del jardín infantil y de la escuela primaria. Además de eso construyeron un colector de aguas lluvias y residuales que atravesaron por pleno territorio sagrado y que lleva esos desechos mar adentro, como a 3 metros; el resultado es que ya no podemos pescar porque no hay que con toda la contaminación, y entiéndame, con eso, dejamos de ser lo que siempre hemos sido: pescadores.

El pueblo ha sufrido mucho, de los 5000 habitantes que somos, la empresa dice que solo se compromete con 120 usuarios; y cuando el pueblo marchó para protestar, fueros asesinadas 12 personas, entre ellas en concejal Rafael Pinto Navarro, y hubo muchos heridos. Para tener agua hoy toca comprar un carro tanque que vale 100.000 que nadie tiene para pagar, pero eso sí nos llegan las facturas como si hubiera servicio.

La cosa en que en Taganga, quieren poner otro puerto para sacar el carbón del cerrejón y hacer sus megaproyectos, no interesa si desplazan a los nativos o dañan a las comunidades indígenas… así son las cosas…

Para decirle que esta empresa tampoco lo hace bien con la propia ciudad de Santa Marta, allá acabaron el sindicato, han amenazado y asesinado."

Notas recogidas en El Tribunal Permanente de los Pueblos Sesion Colombia, Marzo 8 -10 de 2008
Foto1: Wikipedia; foto2 pwp.etb.net.co

lunes, abril 07, 2008

AGUAS DE BARCELONA (AGBAR) …Y BARCELONA SIN AGUA, QUE NOS ESPERA?

Barcelona es una de esas ciudades que se quedan en el corazón, son ciudades cuyo espíritu invita a sentir que pertenecen a tod@s. Me declaro amante de esa ciudad y de sus gentes hoy sedientas.
Fue precisamente allí donde nació la hoy multinacional Agbar (Aguas de Barcelona), con entrecruce de capitales con la otra multinacional SUEZ e incluso con petroleras como Repsol. Aguas de Barcelona es una empresa que ha entrado a países como Chile, Reino Unido, China, Colombia, Argelia, Cuba y México, haciendo gala de estrategias privatizadoras de las empresas públicas en estos países, la cual se basa en los manidos argumentos: “la administración pública es siempre ineficiente y corrupta”, “sabemos y podemos hacerlo mejor”, etc. Estas y otras empresas “paladines del medio ambiente”, se lucran con la gestión de los servicios públicos a costa de incrementar las tarifas a cifras imposibles en nuestros países, que en ningún caso van acompañadas de eficiencia, y por el contrario provocan constantes fallas en el suministro, o violan su propio código ambiental de etica..
Mientras movimientos en América Latina y otras partes del mundo luchamos por la defensa del Agua como derecho humano fundamental, aspecto en el cual Naciones Unidas acaba de hacer un avance, Aguas de Barcelona actúa en nuestros países bajo la modalidad de una segunda colonización, en la que las armas y las cruces han sido reemplazadas por el nuevo discurso mesiánico del Banco Mundial que nos pone a privatizar un recurso que por ser componente de la vida misma (somos 70% agua), no puede ser privatizado.
La bella Barcelona padece de sed, la empresa emblemática que lleva su nombre por el resto del mundo, no fue capaz de gestionar con la misma eficiencia para sus habitantes el preciado líquido? Eso es lo que nos espera a los demás “beneficiarios” del profesionalismo de 140 años del cual se precian?
Foto: Torre Agbar, en Barcelona

lunes, marzo 31, 2008

EL AGUA VIRTUAL: OTRA CARA DEL MERCADO DEL AGUA

El profesor J.A. Allan la ha definido como la cantidad de agua que se precisa para producir bienes y servicios; por ejemplo, para producir un kilo de carne, se necesita 10 veces más cantidad de agua que para producir la misma cantidad de verdura, pan o arroz.
Este aporte del profesor Allan quien acaba de recibir un Premio Estocolmo Del Agua, puso en evidencia que el agua pasa por todo lo que hacemos, y es lógico, el agua constituye el 70% del planeta y todo cuanto lo habita, sea animal, vegetal o de cualquier otro reino conocido. Lo que comemos, los trajes que usamos, los zapatos, los ornamentos, la casa que habitamos, todo ha precisado agua para ser lo que es, bien sea en el proceso de siembra, manufactura o consumo.
Un estadounidense gasta anualmente por término medio unos 2.500.000 litros de agua virtual (unos 7.000 litros diarios), tres veces más que un chino (700.000 litros, unos 1.920 diarios). Es decir que entre mas consumista sea la sociedad, mayor cantidad de agua precisa un habitante.
Esto siempre fue y será así en el planeta, el problema es cuanta de esta agua se despilfarra detrás de un modelo irracional de desarrollo; cuando por lo demás, los países que mas consumen, son precisamente aquellos que están yéndose a extraer el agua de pueblos del mal denominado “Tercer mundo”, a expensas de deprivarlos de los que les pertenece.
Un día no muy lejano, quizá la mayoría de las empresas transnacionales, tendrán que llegar aceptar que lo que producen, y/o cómo lo hacen, no es realmente necesario y que por el contrario empobrece más al planeta y a las posibilidades de su supervivencia. Ya seguiremos hablando del agua virtual.
Foto: mijardinero.cl

lunes, mayo 15, 2006

AGUA: VALOR DE USO Y VALOR DE CAMBIO

Primera reflexión
Del valor de uso:
El agua que esta en todo y en lo que somos, no podía escapar del modelo de desarrollo dominante y menos del modelo de producción capitalista y sus evoluciones.
Ya que vamos a meternos en los temas de la privatización del agua, he querido proponer a nuestros “fluyentes” compañeros/as de camino, analizar que es esto del valor de uso y del valor de cambio del agua.
El valor de uso se define por la utilidad o capacidad que posea una cosa, mercancía o sustancia para satisfacer una necesidad humana y/o de la sociedad. Se dice del valor de uso de cualquier cosa, que su naturaleza reside en las propiedades físicas, químicas y otras propiedades naturales que la cosa posea, y también por las que ésta haya adquirido a consecuencia de la actividad humana dirigida a un fin. Son valores de uso tanto los productos del trabajo como muchas otras cosas dadas por la naturaleza (aire, agua, frutos silvestres, etc.).
La teoría dice que algunas cosas satisfacen directamente las necesidades personales de los seres humanos, sirven de objetos de consumo personal (alimentos, vestido, etc.); otras sirven como medios para producir bienes materiales, es decir, son medios de producción: máquinas, materias primas, combustibles, etc.
El agua comparte ambas características: satisface directamente las necesidades vitales y también es usado como medio de producción, pero además, es connatural a la vida, lo que complejiza su análisis desde la perspectiva del derecho a la vida –no solo humana sino de toda la biosfera- en relación con su valor de cambio y la privatización de la misma.
El agua es indispensable para que la vida del planeta SEA, EXISTA… su valor de uso es por tanto y al mismo tiempo: individual, colectivo, social…. Interesa a humanos, plantas, animales, a todo ser vivo. Lo anterior nos interroga por el valor social de uso pero también por el valor ético frente a la vida del planeta y su sostenibilidad, algo a lo que quizá podríamos llamarle valor biótico –o bioético de uso del agua.
De alguna manera el ciclo del agua pasa por nuestro cuerpo querámoslo o no; por supuesto nuestra bioquímica – biofísica producen agua que a su vez se recicla entre la atmósfera, la biosfera, la hidrosfera y la litosfera.
Se podría decir entonces que su valor de uso deriva de ser inherente a la vida. El agua junto con el aire, vendrían a ser los valores de uso por excelencia para la vida. El aire está en todas partes, para hacer uso del mismo, basta con respirar…. Sin hablar por supuesto de la calidad del aire.
El agua, constituyendo parte mayoritaria de la composición de todo cuanto existe en el planeta, no está disponible en todas partes, al menos no en su calidad de agua potable.
A medida que la población humana ha ido creciendo, las necesidades de agua potable se han multiplicado. Desde siempre, los seres vivos buscan el agua: seres humanos y animales caminamos lo que se precise en su búsqueda; las plantas desarrollan trofismos y otras adaptaciones con tal de captar agua y hacer el uso más racional de la misma.
En la Tierra hay 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua, de los cuales el 97 por ciento es agua salada. Del 3 por ciento restante de agua dulce, tres cuartas partes corresponden a agua congelada en los Polos o es subterránea, por lo tanto, tampoco se pueden beber. Eso nos deja a los humanos cerca de un uno por ciento del total de agua en la Tierra para usar.
El valor social del agua, es por tanto un valor bioético planetario, es decir que precisamos de nuevas categorías a incorporar en las disciplinas sociales, políticas y económicas en miras a buscar hacer sostenible la vida de todos cuantos dependemos y somos agua. Haremos un intento por seguir desarrollando conceptualmente esta idea, ojalá con ayuda de todos los “fluyentes”.
Del valor de cambio:
El valor de cambio de una cosa, mercancía o sustancia, depende según la teoría económica de su escasez y de la cantidad de trabajo que se precise para obtenerla. En el caso del agua, esta se obtiene independientemente de la acción humana, aunque la acción humana interfiera con la calidad y disponibilidad de la misma.
Podemos decir que el planeta fabrica su agua que se recicla por toda la biosfera y demás capas de la tierra; la cual a su vez se purifica gracias a la acción de la evaporación (el sol) y de la transpiración (las plantas).
Los seres humanos “intermediamos” el agua por nuestra biología pero con nuestra acción social, política, económica y cultural, la contaminamos, la mal usamos, la privatizamos en beneficio de unos pocos intereses que básicamente son de “acumulación virtual” y no de uso social y menos bioético planetario.
Sabemos que el agua que bebemos hoy la bebieron los dinosaurios, es la misma en cantidad millones de veces reciclada: ha sido río cristalino, agua salada, fuente subterránea, nubes, vapor, hielo…. No se puede producir mas agua pero estamos inutilizándola...
Lo que si se puede y debe es llevar el agua potable hasta donde es escasa. Se puede porque hoy contamos con toda la tecnología para hacerlo, y se debe porque el agua como el aire nos pertenece a todos.
El valor de cambio aparece primero como la proporción en que los valores de uso de un tipo se cambian por los de otro. Pero como esta proporción varía con el tiempo y el lugar, un valor de cambio intrínseco a la mercancía se presenta como una contradicción en el adjetivo.
Siempre pienso que afortunadamente mi abuela se murió antes de conocer el agua embotellada, ya que ella solía decir que “un vaso de agua no se le puede negar ni al peor enemigo”. El valor de cambio del agua para mi abuela y los pueblos indígenas era igual a cero. Simplemente al agua no podía tener precio, es decir valor de cambio. Era impensable atribuirle dueño a algo que venía del cielo y la entraña de la tierra.
Con el tiempo el valor de uso del agua fue apareciendo en la medida que se precisó llevarla a lugares distantes, especialmente con el nacimiento de las ciudades. Aparecieron reglamentaciones dentro de las ciudades estado y provincias sobre el manejo y uso del agua colectiva.
Al instaurarse la propiedad individual sobre la tierra, las fuentes de agua dentro del terreno pasaron a ser propiedad de un señor. Los conflictos por el agua han existido ya, pero las grandes guerras mundiales por el agua ya han empezado.
En las próximas entregas nos ocuparemos de algunas características que tendría el valor de cambio del agua frente a la disponibilidad y al derecho bioético al mismo.
Ilustración: gulliver